Para empezar, qué ricos los frutos del otoño. Nos encanta su olor, su tacto y sobre todo su sabor.
Necesitamos cambiar nuestro armario y sacar toda la ropa de otoño. Nos gusta probarnos ropa nueva.
Lo mejor, salir a la Naturaleza para respirar aire limpio y disfrutar escuchando el sonido de los árboles movidos por el viento, mirar cómo se caen las hojas y jugar con ese manto tan bonito que cubre los caminos.
Y visitamos el Centro de Salud. No nos gusta enfermar pero sabemos dónde ir si nos pasa. Los médicos nos dan una piruleta por lo bien que nos portamos.








